Aprovechando el tema del Día Mundial de la Salud 2026, «Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia», la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho hoy un llamamiento a la población de todos los rincones del planeta para que renueven su compromiso de trabajar conjuntamente y apoyar la ciencia, acciones consideradas como los dos motores que impulsan una mejor salud. La campaña, que conmemora el aniversario de la fundación de la OMS, el 7 de abril de 1948, es también el inicio de una campaña de salud pública que se prolongará por espacio de un año.
La salud humana ha experimentado profundas transformaciones en el último siglo, gracias, en gran medida, a los avances científicos y a la colaboración internacional. La tasa mundial de mortalidad materna ha caído en más de un 40 % desde el año 2000, y las defunciones de niños menores de cinco años se han reducido en más de un 50 %. Los avances en materia de tecnología, conocimiento científico y competencias, así como la colaboración entre distintas disciplinas, sectores y países, siguen transformando desafíos para la salud que, en tiempos, representaban una amenaza de muerte —como la hipertensión, un diagnóstico de cáncer o la infección por el VIH— en cuestiones de salud manejables, lo que ha permitido prolongar y mejorar la vida de la población en cualquier lugar del mundo.
Sin embargo, las amenazas para la salud continúan aumentando, impulsadas por los efectos climáticos, la degradación ambiental, las tensiones geopolíticas y los cambios demográficos. Estos desafíos incluyen enfermedades persistentes y sistemas de salud sobrecargados, así como enfermedades emergentes con potencial epidémico o pandémico. En todo el mundo, miles de científicos —y organizaciones como la OMS— están acelerando la investigación, formulando políticas y desarrollando las herramientas y la innovación necesarias para proteger hoy a las comunidades y velar por la salud de las futuras generaciones.
«La ciencia es una de las herramientas más poderosas que tiene la humanidad para proteger y mejorar la salud», declaró Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. «Hoy, en cualquier país, la gente vive, de media, más años y lleva una vida más sana que sus antepasados, gracias al poder de la ciencia. Las vacunas, la penicilina, la teoría microbiana, los aparatos para la toma de imágenes de resonancia magnética y el mapeo del genoma humano son solo algunos de los logros de la ciencia que han salvado vidas y transformado la salud de miles de millones de personas».
La ciencia en la que se sustentan los avances en materia de salud
El poder de las innovaciones científicas es mayor cuando se adoptan y utilizan de manera generalizada. Cada éxito en la mejora de la salud humana refleja el trabajo colectivo y la colaboración de organizaciones científicas, responsables de la formulación de políticas, trabajadores de la salud y la población. Por ejemplo:
- antes de la anestesia moderna, someterse a una operación quirúrgica suponía experimentar un dolor inimaginable. En la actualidad, gracias a fármacos más seguros, tecnologías asequibles y especialistas capacitados, es posible realizar operaciones que salvan vidas mientras los pacientes duermen plácidamente. El progreso científico ha contribuido a democratizar estos avances, de modo que una atención quirúrgica segura es accesible en todo el mundo, incluidas muchas comunidades de recursos limitados;
- a lo largo de los últimos 50 años, los esfuerzos mundiales en materia de vacunación han salvado de enfermedades infecciosas a más de 154 millones de niños. Las vacunas han contribuido a reducir en un 40 % la mortalidad de lactantes, y una vacuna —la vacuna antisarampionosa— ha salvado a más de 90 millones de niños; y
- los avances en las tecnologías de cribado precoz están transformando los resultados de salud. Desde monitores electrónicos para la presión arterial hasta el cribado del cáncer de mama mediante mamografías, estos instrumentos se han convertido hoy, para millones de personas, en intervenciones que salvan vidas.
La OMS, a lo largo de sus 78 años de historia trabajando con organizaciones científicas de todo el mundo, ha estado a la vanguardia de la salud mundial y la transformación científica. Por ejemplo:
- durante el brote del síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) de 2003, la OMS coordinó una red mundial de laboratorios que intercambiaban datos en tiempo real. Esta colaboración permitió identificar rápidamente, en dos semanas, el virus causante del SRAS, estableciendo así un modelo a escala mundial para la detección y la respuesta a brotes que sigue hoy vigente;
- en 2009, la OMS desarrolló formulaciones hidroalcohólicas para manos y promovió su adopción a escala global en entornos de atención de la salud. Esta innovación, junto con las estrategias conexas para la prevención de infecciones, ayuda a proteger a millones de pacientes y trabajadores de la salud en todo el mundo frente a infecciones y complicaciones, por ejemplo durante la pandemia de COVID-19; y
- la OMS determina constantemente los desafíos emergentes para la salud humana, y reúne a los principales científicos y responsables de la formulación de políticas a fin de que elaboren normas y criterios que protejan a las comunidades. Por ejemplo, en las guías mundiales de calidad del aire de la OMS se definen los niveles de calidad del aire necesarios para proteger la salud frente a riesgos como las infecciones respiratorias, el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón. Las normas relativas al agua potable de la OMS garantizan que el agua de nuestros grifos sea salubre, lo que ayuda a prevenir enfermedades diarreicas, incluidas enfermedades mortales como el cólera.
Apoyo a la ciencia por un futuro más saludable
En consonancia con el tema del Día Mundial de la Salud 2026, la OMS y Francia, en cuanto que Presidente del G7, han convocado una Cumbre «Una sola salud» en Lyon (Francia) del 5 al 7 de abril que reunirá a Jefes de Estado, científicos y responsables comunitarios con el objetivo de reforzar la acción coordinada.
Del 7 al 9 de abril, la OMS acogerá el Foro Mundial de su red de Centros Colaboradores, en el que participarán representantes de más de 800 instituciones académicas y de investigación de más de 80 países. Estos centros apoyan a nivel mundial la labor que lleva a cabo la OMS en las esferas de la investigación, la asistencia técnica y la creación de capacidad.
«La ciencia transforma la incertidumbre en conocimiento y muestra los caminos para proteger a nuestras comunidades y sanarlas», manifestó la Dra. Sylvie Briand, Directora Científica de la OMS. «Sin la claridad de una investigación científica rigurosa, corremos el riesgo de dejarnos guiar por sesgos y malentendidos, y de decantarnos, demasiado a menudo, por tratamientos que no dan resultado o incluso nos ponen en peligro. Hoy, debemos hacer frente común con la ciencia de modo que nuestra colaboración se mantenga, cuente con apoyo y se vea reforzada en aras de una mejor salud para las generaciones venideras».
La OMS insiste en que la ciencia debe seguir guiando la toma de decisiones en materia de salud a todos los niveles. La OMS y sus asociados generan evidencia y la materializan en una amplia gama de prioridades en materia de salud, desde enfermedades infecciosas y afecciones crónicas hasta riesgos para la salud mental y la nutrición o riesgos ambientales, prestando así apoyo a los países para que ofrezcan una atención eficaz y equitativa.
Los logros en la esfera de la salud mundial demuestran que, cuando los países se unen en torno a la ciencia, no solo responden a las crisis de una manera más eficaz, sino que también construyen sistemas de salud más fuertes y equitativos de cara al futuro. La OMS hace un llamamiento a gobiernos, instituciones y particulares para que sigan apoyando la ciencia y colaborando con ella, y para que velen por que los enfoques basados en la evidencia orienten las políticas de salud y las decisiones cotidianas.